1989 - 1993

REHABILITACIÓN EDIFICIO LA PERLA

Donostia - San Sebastián

PROMOTOR:

SOCIEDAD BALNEARIO LA PERLA S.A.
EQUIPO TÉCNICO:
JOAQUÍN ZUBIRIA, Arquitecto AITOR ALCELAY, Arquitecto Técnico J.A. GURRUTXAGA, Cálculo Estructura
EQUIPAMIENTO DEPORTIVO Y BALNEARIO
Más información
En la segunda mitad del siglo XIX, el desarrollo urbano de la ciudad experimentó un auge muy importante tras el derribo de las murallas, el rápido crecimiento de la urbanización de los ensanches y la ocupación de los solares con edificios públicos y privados. Por esa razón, el arquitecto municipal D. Juan de Alday, formalizó en el año 1908, un proyecto para formalizar parte del frente de la playa, bajo el título de “Proyecto Balneario en la Bahía de la Concha”. Alday plantea a su proyecto una solución dual dando respuesta a distintas cuestiones relacionadas con la playa. En primer lugar proyecta un ensanchamiento del Paseo sobre el arenal, de forma que bajo el mismo se pueda dar alojamiento a los departamentos precisos para acoger los servicios de baños, vestuarios, vigilancia, aseos, etc… necesarios para que la playa no desmereciera de otras. Se planteaba así, al mismo tiempo que un complemento al existente balneario “La Perla del Océano”, una solución que se iba a demostrar alternativa a las casetas de madera sobre ruedas que en un número excesivo ocupaban la playa. La Sociedad propietaria del Balneario “La Perla del Océano” acomete entonces el proyecto de la “Nueva Perla del Océano”. El arquitecto D. Ramón Cortázar elabora en 1.909 un proyecto de establecimiento de baños en el emplazamiento de la concesión municipal y adaptándose a las características de la misma según habían quedado establecidas en el proyecto del arquitecto municipal D. Juan Alday. El Proyecto resulta ser un híbrido del planteamiento de Alday y de la mano de Cortázar que tras el proyecto de reconstrucción de 1.908 va afinando su lenguaje arquitectónico ecléctico y dotándole de mayor soltura. En lo al aspecto exterior se refiere el Proyecto de Cortázar incorporaba una torre central para evacuación de humos y soporte de los depósitos de presión –en lugar de las dos que proyectaba Alday- y la elevación de una plantaa sobre el paseo en el cuerpo central de entrada al balneario y en los dos laterales que acogían el restaurante y salones complementarios- en lugar de las cúpulas que para dotar de mayor altura a esos espacios interiores proyectaba Alday en tales emplazamientos. El programa interior que desarrolló Cortázar correspondía a un completo servicio de balneario, adaptado a una variedad de clases y tipos de baños, y a un detallado plantel de servicios complementarios. La pieza más importante del edificio era el gran hall que ocupaba el cuerpo central, de mayor altura y generosa extensión, desde el que se organizaba el balneario en dos alas simétricas. En el extremo del ala del lado de la ciudad se encontraba el pabellón del restaurante que se acusaba al exterior por su mayor altura y su pequeña rotonda saliente hacia la playa. Este restaurante abierto para servicio de la playa y con acceso desde la misma. En el extremo opuesto, el pabellón simétrico alojaba un salón de café al nivel de la terraza superior y otros servicios complementarios bajo el mismo. El balneario se extendía por debajo del propio Paseo de la Concha agotando las posibilidades del emplazamiento. Para ello, junto al Paseo, se disponían patios de ventilación que permitían un aprovechamiento intensivo de la importante profundidad del edificio, que llegaba a ser de 25 m., como mínimo. Los espacios dedicados a los baños de distintas clases ocupaban ambas alas del edificio. En la fachada de estos cuerpos a playa, se proyectaba una galería porticada continua de diez vanos en cada caso, que se formabas bajo el antepecho de las terrazas accesibles situadas al nivel del Paseo. Los cambios sociales que se produjeron a lo largo del tiempo, también afectaron al edificio, sufriendo importantes transformaciones en su interior y, por tanto, en el programa original del edificio. Se eliminó la actividad de Balneario y con ello la incorporación de nuevos usuarios y actividades como discoteca / club deportivo ATSS y Eguzki ó la piscina cubierta de Kutxa. Todo ello, unido a un deterior de su estructura de hormigón, obligó a realizar una rehabilitación total del edificio, y condicionado por mantener a los nuevos inquilinos y la incorporación de una nueva actividad de Talasoterapia. Para todo lo cual fue necesario ocupar la planta del segundo sótano, eliminando su imagen de edificio palacito, por un basamento ó muro exterior perimetral y resolver el acceso a los numerosos inquilinos. El proyecto de rehabilitación no se construyó tal como se había redactado, dado que por razones ajenas, el pabellón central no pudo mantener la jerarquía con la que se proyectó, respecto a los laterales, debiendo reducirse considerablemente la entidad con la que proyectó. Tampoco se ha mantenido el uso público de sus terrazas tal como proponía el proyecto de rehabilitación.
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